Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Nada hay mas bello que una sonrisa provocada por la sinceridad y nada mas provocativo que una bella sonrisa.
Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.
El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes.
Con frecuencia, algunos buscan la felicidad como se buscan los lentes cuando se tienen sobre la nariz.
La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.
La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno.
¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.
El hombre, por lo común, sólo sabe reconocer su felicidad en la medida de la desgracia que ha experimentado.
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad.
La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos.
La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.
La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún.
La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones.
Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.