Yemanyá, la misteriosa y temida diosa del mar

Yemanya

Reina del amor por excelencia, enseñó a todos los demás lo que es el amor. Su bondad y nobleza la distinguen ante la humanidad. Pero, cuando se enfada es irrefrenable e implacable con quién la indignó, aunque sus castigos siempre llevan el peso de la justicia. Su palabra es tan sagrada como la del propio Obbatalá.



Iemanyá o Yemanya

Es la Diosa de los océanos y la madre de todas las aguas. Yemanya esta representada por una mujer muy hermosa, de tez oscura, cabellos negros como la noche, vestido celeste, es el arquetipo de la madre de los océanos. Es una diosa sumamente abundante, ya que al ser la patrona de los océanos, sabemos que la vida se origina en el agua.

En la naturaleza está simbolizada por las olas, y su baile sensual del perpetuo movimiento del mar.

Es quién domina la creatividad y a la madre natura. Es por eso que es a ella a quien se le ruega cuando se tiene problemas con el embarazo. Como madre, tiene la gloria de ser comprensiva con sus hijos. Se le toma como invocadora de la femineidad. Posee las características propias de la Luna. Dicen que es orgullosa y arrogante.

Yemayá es quién reina en el mar con su misericordia y milagros. Por lo tanto se le considera patrona de los marinos. Se le sincretiza con la Virgen de Regla.
Entre los órganos del cuerpo sobre los que ejerce mayor influencia están: el útero, el hígado, el pecho y las nalgas. Las hierbas relacionadas a ella son: el bejuco ubi, laisimón, culantro, malanga, majagua y sábila.

El agua en la mitología

El agua es con frecuencia un elemento muy en una amplia variedad de mitologías que existen o han existido a lo largo de la historia. Por poner un ejemplo, la mitología griega contaba con la presencia de Posidón, dios de los mares. Según cuenta la leyenda… “Por Posidón, el gran dios, comienzo a cantar, el que agita la tierra y el límpido mar, el marino. Doble fue el honor que los dioses te atribuyeron: de los corceles ser el domador y, a la vez, salvador de naves. ¡Salve, Posidón conductor del carro subterráneo, el de oscura cabellera! y, feliz, con corazón benévolo, ampara a los navegantes.”

Yemayá, diosa del mar

Yemayá fue la primera orisha (deidad) del universo. Nació cuando Olofi (el hijo del dios supremo) decidió crear el mundo, después de apagar con agua el fuego que envolvía el planeta. De Yemayá y Obbatalá (su pareja) nacieron los otros 16 orishas del panteón yoruba. Yemayá representa la fertilidad, la purificación, la maternidad, el origen de la vida, sintetizada en el agua salada de los mares. El agua dulce, los ríos, las lagunas y el dinero están representado en la religión Yoruba por Ochún.

Yemayá es la madre de todos los seres vivos, la reina del amor por excelencia, la dueña de los 7 mares. Cuida también de las aguas para cumplir su pacto con Ochún. Su número es el 7 y se sincretiza con la Virgen de Regla del santoral católico. Protege a sus hijos (fieles) de todo tipo de afecciones relacionadas con el vientre que impliquen enfermedad o muerte a través del agua, la lluvia o la humedad, pero su protección no es gratuita, por supuesto. Como a toda mujer, a Yemayá le gusta que le regalen flores; sus hijos deben convocarla con rosas blancas en la orilla del mar y ofrecerle Ochinchin de Yemayá hecho a base de camarones, alcaparras, lechuga, huevos duros, tomate y acelga, entre otras delicatesen.


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